Blog de análisis y escritura de guión cinematográfico

viernes, 1 de abril de 2011

'Déjame entrar' y las fronteras del cine de género



Muchas veces somos demasiado reduccionistas. Queremos ver en un árbol el bosque, y en el bosque siempre vemos el mismo árbol. Queremos siempre cuantificar, medir y cualificar lo que observamos y para ello recurrimos a fórmulas y atajos que simplifican esa explicación de lo que percibimos.

Nuestra forma de clasificar el cine es mediante los géneros. Esta forma de catalogar los registros cinematográficos ha logrado arraigar muchas bases que han enriquecido el cine. Y, obviamente, han facilitado la nomenclatura y el proceso de identificación de lo que el espectador ve en la cartelera. Con los años, esta definición de los géneros dio lugar a la creación del llamado 'cine de género', caracterizado por tomar asiento en las estructuras tipo y los recursos más comunes de las cintas de temáticas similares.

En principio, esto es algo positivo. Hay espectadores con gustos concretos y comunes, que demandan un tipo de cine con unas formas concretas. Esto no quiere decir que ese público busque siempre las mismas premisas, los mismos ambientes o los mismos enfoques. Aquí está el error. El cine de género siempre guarda patrones comunes, un universo conceptual donde desarrollar las ideas e historias. Pero hoy en día se tiene la concepción, no sé si general pero por lo menos sí mayoritaria, del cine de género como un planteamiento de base inicial encorsetado en los lugares comunes, que reincide en los mismos recursos y en las mismas contrucciones una y otra vez.

¿Pero verdaderamente es eso el cine de género? No. A la hora de abordar una historia de 'género' se puede ir mucho más allá incluso en el más ceñido de todos ellos. No se trata de hacer una especie de 'película tipo', sino de desarrollar un film sobre una naturaleza temática concreta. Y todavía hay ejemplos de todo esto.



Déjame entrar, la película sueca de Tomas Alfredson, representa una forma de entender el cine de género con la mirada amplia. No podemos decir que el guión esté totalmente libre de recursos comunes del cine de terror, pero es el enfoque lo que la hace tan valiosa. Porque ante todo, en Déjame entrar vemos un mensaje, una trama que va mucho más allá de los sustos, la oscuridad y, por supuesto, de los vampiros en sí mismos.



Esta tierna historia de dos niños que se quieren y se comprenden a pesar de tratarse de seres dispares y contrapuestos se sitúa perfectamente dentro de ese espacio imaginario del terror. Sin embargo, la base argumental no es el miedo, sino la relación entre estos dos chicos, la complejidad de sus situaciones y su forma de retroalimentarse ayudándose a superar las difíciles situaciones por las que ambos atraviesan. Los conceptos del género se desarrollan como un elemento discursivo, como una metáfora o extensión de las crueles situaciones a las que están sometidos Oskar y Eli.

Es una visión diferente del concepto del mal, de la injusticia y la supervivencia. Pero, sobre todo, se trata de otra una forma alternativa del cine de terror. Tan íntima como sobrenatural. Una visión heredera de la misma Nosferatu de Murnau, que es quizá la mejor cinta de género de la historia.

viernes, 18 de marzo de 2011

Cortometrajes: El giro final

El cortometraje, tan extendido y con tan buena salud en España, tiene algunos recursos a nivel de guión muy interesantes que se han extendido casi como una marca de identidad. Evidentemente, casi siempre son elementos adaptados de los formatos mayores, pero en ocasiones acaban por tener ciertas particularidades características del corto.

Uno de ellos, muy común sobre todo en los metrajes más reducidos, es el 'giro final', un acertado recurso para rematar el corto, donde la sorpresa siempre cobra un gran valor. Se trata de enseñar una parte elemental de la trama que se desconocía en el punto álgido del desarrollo, dando así un nuevo sentido a todo lo que hemos visto anteriormente.

El peligro principal de este giro es su empleo excesivamente premeditado, que la historia sólo pueda apoyarse en la acción posterior y que todo el desarrollo sea una excusa para dar el golpe final. El planteamiento debe dejar en el aire alguna pequeña incógnita que finalmente se resuelva en la parte final de una forma natural. Al ser un recurso bastante extendido, el público suele estar bastante alerta, por lo que hay que apostar por giros impredecibles e inesperados, que sorprendan y dejen un buen sabor de boca. Pero, ante todo, hay que hacerlo con sutileza y naturalidad, que complete el mensaje del film y no sea un simple pegote efectista.

Para ilustrar, tres cortos (el último son en realidad 3 cortos que forman uno entero, el giro está en el último corto) sacados del festival Notodofilmfest y que han tenido éxito en el certamen.

Por ser como eres de Álvaro Fernández Armero



Próxima estación de Carlos Agulló Coloma



Código 7 de Nacho Vigalondo

martes, 8 de marzo de 2011

La adaptación literaria: Kubrick 'Cantando bajo la lluvia'

¡Aviso! ¡Spoilers!

Ideas y contenido

La adaptación literaria es un recurso muy extendido a la hora de llevar a cabo producciones cinematográficas. Tanto es así, que en algunos de los premios más reconocidos (como es el caso de los Oscars) se les deja un hueco a los films basados en historias ya escritas, bien sean novelas, relatos, biografías...

A simple vista puede parecer más sencillo el redactar un guión adaptado que uno con idea original, pues no hay que invertir tanto ingenio en la concepción de la trama y algunas de las pautas del relato ya vienen marcadas en la 'obra madre'. Sin embargo no se puede considerar de este modo, pues el cambio del lenguaje literario al lenguaje audiovisual puede resultar verdaderamente complejo. En muchas ocasiones las obras literarias abusan de las descripciones detalladas, tanto en el plano exterior como en el psicológico. La acción queda muy diluida y hay que saber seleccionar las claves de la historia que mayor fuerza tendrán visual y dramáticamente. Además, siempre existen las exigencias "comerciales" cuando se trata de un libro conocido, que exigen ser fiel a la mayor parte del texto y despegarse de él lo menos posible.

No necesariamente todo lo que aparezca en el guión debe estar en el libro, y viceversa. Es un error el tratar de adaptar una historia al cine tal cual está escrita literariamente. Hay que tratar de ser fiel a la idea de la obra en cuestión, pero también tener en cuenta las características del medio con que trabajamos y sus limitaciones o puntos fuertes respecto a la palabra escrita. Y si quieres dejar una añadir un elemento propio que no mancille la idea original ni la haga perder su sentido inicial... ¿Por qué no? El guionista es responsable del nuevo texto, y mientras se aporte nuevo contenido con sentido común nada es reprochable.

Los recursos de Kubrick

Stanley Kubrick es uno de los cineastas que más guiones adaptados ha firmado. En muchas ocasiones, lo hacía conjuntamente con el escritor de la novela en cuestión. Toda su filmografía, exceptuando sus dos primeros trabajos, está basada en anteriores textos literarios. Kubrick es el mayor ejemplo de talento a la hora de traducir ideas literarias en contenido audiovisual.

Hay multitud de los ejemplos para observar cómo las aportaciones adicionales en la redacción del guión pueden enriquecer y favorecer el sentido del texto a la hora de adaptarlo en la pantalla.
En una de las escenas más famosas de la Naranja mecánica, obra cumbre basada en la novela del mismo nombre escrita por Anthony Burgess, Kubrick se atreve a añadirle al relato un pequeño recurso que reforzará el sentido y potenciará la fuerza del clímax final que en la novela resulta ciertamente ambiguo.



El Singing in the rain es canturreado por Álex, el protagonista de la historia, mientras apaliza a una pareja en su propia casa. Una escena macabra, dura, la cancioncilla sirve para caracterizar al personaje, descubrir todavía más su sadismo y la diversión que siente cada vez que se expone a la ultraviolencia. La canción desaparece hasta que hasta que...



Después de mucho tiempo Álex vuelve a la casa. El señor sospecha, pero no cae en la cuenta hasta el momento en que le oye cantar de nuevo ese Singing in the rain que lleva clavado en el corazón. Se recupera un punto de valor simbólico importante para dar un giro brutal en la trama. Los hechos del pasado no abandonan a Álex aún habiendo sido tratado por el método ludovico, y sigue pagando por todo aquello que sucedió. Lo verdaderamente importante es que hay acción, ha habido un detonante que marcará el desenlace de la historia de una forma contundente, turbadora.

Por contra, en la novela de Burgess los hechos acontecen casi de pura casualidad. A Álex lo descubren tras estar con él durante unos días sospechando. Sin más, lo encierran en la habitación sabiendo que era quien ellos pensaban. Este desarrollo se puede permitir en un libro, donde todo está narrado desde la impresión personal de Álex y este no pudo saber cómo le descubrieron. La narración en una novela es de tono más introspectivo, y no es necesario un enganche como este para captar al lector. Pero en un film sería ambiguo y confuso, pues se trataría de un suceso totalmente pasivo y sería complicado averiguar el motivo que lo lleva a cabo.

sábado, 26 de febrero de 2011

Diálogos: Decir mucho sin contar nada. El estilo Tarantino



Ideas y contenido


Los diálogos son una de las claves fundamentales en el guión. Plantean múltiples recursos a la hora de desarrollar una historia, de darle el tono y el ritmo que se busca en ella. Muchas veces muestra explícitamente rasgos fundamentales de la trama o supone un paso adelante en el desarrollo de la misma. Pero sobre todo, en el diálogo vemos una muestra básica de cómo es la relación de los personajes con el entorno.

No es necesario encajar el diálogo a una herramienta narrativa, que sólo sirva para que el relato avance. Se puede describir mucho más que eso mediante las palabras en boca de los personajes. Además, también puede ser un error fatal, además de bastante común, el tener una concepción discursiva o explicativa del uso de los diálogos.

Hay que saber aprovechar el impacto que tienen las palabras en los personajes. Normalmente serán uno de los elementos que más recuerde el espectador cuando acabe la película. Situar en el film y enganchar y sorprender al público mediante el empleo de diálogos es un talento que muchas veces marca la diferencia.

Un ejemplo de ello es Quentin Tarantino. Mediante sus diálogos brillantes acopla su característico tono singular y algo estrafalario en sus películas. Además, las dota de un ritmo endiablado en el que no suele faltar ni la risa ni la tensión.

Cualquiera que haya visto sus películas Reservoir Dogs o Pulp Fiction recordará estas conversaciones que, sin contar nada, están diciendo mucho.




sábado, 19 de febrero de 2011

Taxi Driver a fondo: La psicología del personaje como motor de la trama

Personajes

¡Aviso! ¡Spoilers!

El guionista Paul Schrader escribió Taxi Driver mientras ocupaba el apartamento de su ex pareja días después de que ésta decidiera acabar con la relación. No es precisamente una película de desamor, pero sí que transita por los territorios comunes que en nuestras crisis personales muchas veces hemos conocido: el sentimiento de inadaptación, la desesperación, la pérdida total de sentido y del rumbo personal, la frustración, la rabia, y, ante todo, la búsqueda de un nuevo camino que purgue nuestras penas y nos haga ver la luz.

El guión se pega a la nuca del protagonista, Travis Bickle, centrando totalmente la acción dramática en lo que éste hace, decide o siente. De hecho, prácticamente en todas las escenas aparece en la pantalla implicado de una forma directa y siendo siempre el sujeto activo que dirige la trama. Dado el subjetivismo tan elevado que plantea el guión, la construcción del personaje es vital para poder desarrollar la historia coherentemente. La acción y, en consecuencia, el desarrollo argumental irá estrechamente ligado a la psicología del protagonista. Las acciones conductuales son una constante para saber cuál es la lógica del relato y poder interpretar su fondo.

El análisis de Travis Bickle

  • La primera acción de conducta aparece en la segunda secuencia, justo tras los créditos, y en ella se da el punto de partida de la película. Vemos a un hombre de aspecto desaliñado y semblante tosco que busca trabajo como taxista porque no puede dormir por las noches. Se trata de una búsqueda sin pretexto, sólo para rellenar (infructuosamente) un gran vacío interior.



  • Las inmersiones de su taxi en el Bronx neoyorquino no despejan a Travis, que sigue padeciendo insomnio. Para sobrellevarlo, acude de nuevo (se evidencia anteriormente que no era la primera vez) a unos cines porno, donde trata de cortejar de forma un tanto patética a una dependienta. Deducimos que los hábitos algo depravados de Travis son fruto de su desesperación y aislamiento con el entorno.



  • Travis decide buscar la realización propia en los demás y tomar la iniciativa. Se fija en una mujer atractiva que trabaja en el gabinete de un famoso político, y la avasalla en su trabajo con sorprendente éxito. Sin embargo, su mente todavía está lejos de los valores sociales habituales, y sus desvíos comienzan a aparecer cuando la lleva a un cine porno con total normalidad, lo cual la escandaliza. Consecuencia de ello, Travis trata de reconciliarse pero el nulo caso que consigue le hace perder los papeles e irrumpe en su despacho lleno de rabia. A pesar de su esfuerzo, su naturaleza inadaptada sale a flote y lo acaba hundiendo aun más.



  • Su intento frustrado de relación personal y la creciente degeneración de la “basura” que ve tras los cristales de su taxi en las calles de Nueva York aumentan todavía más la angustia de Travis. Su aislamiento se hace más airado y se refugia en el ejercicio físico y las armas para tratar de evadirse y a la vez sentirse inmune y superior a todo cuanto le rodea. Asume finalmente que la única forma que concibe para intervenir en ese mundo que no comprende es mediante la violencia.


  • Travis encuentra un nuevo camino que le servirá como purgatorio. La joven prostituta Iris lo conmueve y lo dará todo por tratar de sacarla del complicado ambiente en que está metida. Se encapricha por ella porque la ve fuera de lugar como él. A pesar de todo, en Travis siempre ha habido un reducto de sensibilidad que aflora en este caso para abrirle los ojos definitivamente.


  • Por último vemos el intento fallido de inmolación de Travis. Aquí consiguirá una salida para finiquitar sus dos grandes frustraciones: sentirse realizado e integrado ayudando a alguien más débil y de paso dar el último aliento acabando con parte de la “chusma” o “basura” que tanto odia. La explosión de ira contenida mediante un círculo de violencia que finalmente no le llevará donde pretendía. La muerte no llegó para Travis, aunque finalmente consiguió hacer algo por los demás, a su manera.

martes, 8 de febrero de 2011

La psicología del personaje: Acción / Conducta


Personajes

La conducta psicológica es el reflejo de actitudes, creencias y, de alguna forma, de todo lo que acontece consciente o inconscientemente en nuestra cabeza. Pero, sobre todo, la conducta es sinónimo de acción. La arquitectura psicológica de un personaje debe plasmarse en la narración dándole profundidad al relato. Para ello, se construyen acciones claves relacionadas implícitamente con el ámbito interno del personaje (personalidad, carácter, creencias, hábitos…) , que fijan y determinan el cómo y el porqué del transcurso del conflicto. Estas “acciones de conducta” tienen una importante doble dimensión dramática:

- Son parte del desarrollo argumental. Guían la historia a partir de las características propias que se le han concedido al personaje. lo cual enriquece el sentido de la película y la dota de coherenc

- Describe lo que hay más allá de los hechos narrativos. Contextualiza y forma una imagen global del personaje que es clave para comprender la historia y crear empatía en el espectador.

Está comprobado que los personaje fundamentados en un campo psicológico extravagante y atractivo atraen al público. ¿Alguien que haya visto la Naranja Mecánica no recuerda la obsesión enfermiza de Álex con Beethoven? ¿Quién puede olvidar las miradas de Hannibal en El silencio de los corderos? Estos personajes conectan con el espectador y le llevan a experimentar una sensación de identificación / rechazo que los conmueve o perturba. El sumergirse en la mente de un ser complejo multiplica el efecto que las acciones tienen como “universalizadoras” de sentimientos o emociones en la ficción, puesto que esa mente extraña conecta con la nuestra a niveles que a veces desconocemos. Para ello requerimos de “acciones de conducta” que vayan más allá de la simple consecuencia del hilo narrativo.

La conducta en la práctica

Vamos a ver un par de ejemplos donde se contraponga una simple acción narrativa con otra de conducta:

- Una mujer va por la autovía, pierde el control de su coche y provoca un accidente.

- Un joven drogadicto coge el coche después de esnifar una gran cantidad de cocaína, se pone a 100 km/h en un tramo urbano y acaba estampándose

La primera a penas dice nada sobre el personaje, pues es algo que podría pasarle perfectamente a cualquiera. Sin embargo, en el segundo ejemplo la acción del accidente coge una fuerza mucho mayor pues son los malos hábitos y la actitud del personaje los que provocan el siniestro.

- Un policía mata a un villano en un tiroteo

- Un policía se ensaña con un joven de raza negra tras un hurto pegándole una violenta paliza

Que un policía mate a un villano en un tiroteo viene dentro de los cánones que le asignamos a su rol, puesto que es parte de su trabajo. Sin embargo, el abuso policial frente a un joven de raza negra denota claros prejuicios en la personalidad del policía.

Para hacer este concepto todavía más gráfico, en un próximo post analizaremos las acciones de conducta del personaje Travis Bickle en la película Taxi Driver de Martin Scorseses.


martes, 1 de febrero de 2011

La premisa y la construcción de la idea

Ideas y contenido

Muchas películas están cimentadas a partir de un mensaje principal que el autor sostiene como una especie de tesis durante el desarrollo del contenido. Es la llamada premisa, un concepto heredado del teatro que autores como Lajos Egri han adaptado a la construcción del guión como un punto de partida en que basar una obra. Este recurso correctamente utilizado puede servir como hilo conductor argumental, como la forma de verbalizar una idea ambigua y darle concreción y forma.

Ante todo, la premisa debe recoger el núcleo de la idea básica, debe mostrarnos la esencia del conflicto y esclarecer su conclusión, lo que se deduce de él. Se tiene que formular brevemente, cuanto más conciso mejor, para que sea una orientación eficaz.

Para aclarar el concepto, vamos a enunciar las premisas y de algunas películas de diferentes épocas y géneros.

Ciudadano Kane
Orson Welles, 1941"Una vida sólo basada en el éxito y el dinero no te dará la felicidad"

Chinatown
Roman Polanski, 1974"La obsesión íntima y personal con el trabajo acabará haciéndote daño"

Toro salvaje
Martin Scorsese, 1980
"El orgullo y el egoísmo te harán perder lo que más quieres"

V de Vendetta
James McTeigue, 2005
"Los principios y valores están por encima de cualquier cosa"


¿Se puede contruir una historia a partir de una premisa?

Egri explica que una premisa bien definida se encarga de unir el tema escogido por el autor con los elementos básicos para la construcción del drama – personaje, contexto y conflicto- . Es decir, la premisa le da forma al tema y a la acción, definiendo el tratamiento conceptual de la historia. De un mismo tema con diferentes premisas saldrían películas opuestas, pues ésta dota a la historia de un enfoque específico que fundamenta la creación de personajes y conflictos. Basándonos en esta teoría, los personajes y el contexto “generan” las acciones que darán lugar al discurso dramático, pues éstos vienen determinados a priori por la premisa y el tema.

Éste es un punto de vista antagónico a otros también extendidos, como el precepto de La Poética de Aristóteles que antepone la creación de la acción y el conflicto a los personajes y el contexto. Ninguno es mejor el que otro de una forma empírica, sino que son una orientación, una herramienta más con la que podremos dar salida a nuestra forma de escribir.


miércoles, 26 de enero de 2011

El planteamiento de la trama en 'El apartamento'




Estructura

El “Paradigma” clásico de Field es el modelo estructural de guión más extendido en el mundo del cine. Esta fórmula se basa fundamentalmente en adaptar al relato audiovisual las premisas clásicas establecidas por Aristóteles en su Poética; es decir, la organización del contenido en tres actos: planteamiento, nudo y desenlace. Field además añade ciertas peculiaridades propias, como los nudos de trama que veremos más adelante.

Esquema del Paradigma de Field
Primero vamos a centrarnos en el primer punto, el planteamiento o introducción, y más adelante iremos avanzando poco a poco en el análisis del Paradigma. Para ello vamos a apoyarnos en el clásico de Billy Wilder El apartamento , cuyo guión escribió I.A.L Diamond conjuntamente con el propio Wilder.

El planteamiento según Syd Field consiste básicamente en:
"Es una unidad de acción dramática en la que se plantea la historia. Se tiene que presentar a los personajes principales, establecer la premisa dramática, crear la situación y disponer de escenas que desarrollen esta información"
En la práctica, podemos resumir este concepto esencialmente en estos puntos:

- Presentar a los personajes, describirlos psicológicamente y situarlos dramáticamente en la acción. El protagonista, obviamente, fundamental.
- Mostrar el “mundo” en el que se localiza la historia. Contextualizar el ambiente, el enclave concreto que propicia el desarrollo de la historia.
- Introducir el conflicto, definir cuál es el punto de partida del protagonista respecto al problema, posicionarlo y hacer que actúe y decida según sus objetivos definidos.
- Debe durar entre 25 y 30 minutos aproximadamente. Es importante que enganche al espectador y sea atractivo, que capte su atención.

¿Cómo lo hace Wilder en 'El apartamento'?
  • En primer lugar, se muestra un mundo seccionado en dos partes. Por un lado el trabajo, el ámbito profesional como proyección y éxito en el entorno social. Por otro, se observa la vida más allá de la oficina, la integridad personal y las condiciones de vida sometidas a los intereses de otros. El contexto “físico” donde Wilder desarrolla fundamentalmente la historia sigue el hilo del este contrapunto. Primero, la empresa de seguros donde trabajan los personajes, una empresa controlada por unos pocos donde una enorme masa de trabajadores cumple su función dentro de una larga cadena. Luego, el apartamento solitario de Buddy, del que se aprovechan los directivos de su empresa para quedar con sus amantes, incluso perjudicando y anteponiéndose a las preferencias que sobre él tiene su propietario. Wilder plasma en la primera secuencia de forma expositiva y clara este contraste de realidades que marcará el desarrollo y concierne en gran parte el devenir del conflicto.



  • Intuimos esta contraposición conceptual o incluso moral mediante la interacción entre los personajes claves. Primero, el trato con los jefes de la empresa de Buddy a los que hace favores con tal de ganarse un ascenso, rozando casi la humillación. Segundo, su relación y fijación en la ascensorista, amante del mayor cargo de la empresa al que Buddy se tiene que ganar. Este punto es el incitador del conflicto para el personaje, aunque bien es cierto que éste se involucra antes de conocer la situación real – puesto que en principio no sabe que la ascensorista está con Mandrake. Supone el núcleo del futuro enfrentamiento interno de Buddy entre su prosperidad profesional y su vida personal.



  • Por último, hay que destacar cómo se posiciona de inicio al protagonista sobre este planteamiento, haciendo de él un hombre ambicioso pero con buenas intenciones, que rebaja su dignidad y entrega gran parte de su vida al supuesto éxito profesional esperando ser compensado en el resto de facetas después. Wilder lo refleja en las insinuaciones de Buddy a la ascensorista, donde trata de cortejarla alardeando de su futura posición privilegiada.


En resumen, en este planteamiento vemos un binomio evidente donde fluctúa el protagonista, lo que provoca la entrada del conflicto. Vemos también una narración concisa y coherente, que transporta una idea que se plasma nítida en las imágenes. Vemos, en definitiva, media hora de cine que sustentará otros muchos minutos bajo una sólida base.

La película palpita, tiene vida y nos cuenta cosas porque la narración es consistente, clara y bien estructurada. Por ello, aunque no sea imprescindible el seguir unas “normas” a pies juntillas, es beneficioso el considerar unas premisas básicas que puedan sustentar los conceptos, temas o secuencias que en la mente son siempre tan abstractos. Los recursos que aquí emplea Wilder son un gran ejemplo .

jueves, 20 de enero de 2011

¿Por qué se escribe tanto sobre el guión?


Ideas y contenido

Sobre el guión se ha escrito mucho, es cierto. Innumerables teorías y premisas se han desarrollado a lo largo de los años sobre este "arte" que por sus complejas características roza casi lo científico. Paradigmas, nudos de trama, incidentes incitadores, clímax, tramas, arquitramas... Todos estos conceptos han nacido para tratar de guiar a los escritores que se encomiendan a la ardua misión de contar una historia en imágenes. Recalco: una historia en imágenes, aunque el guión esté escrito en letra y papel.

En eso, precisamente, reside la dificultad (o el mérito, según lo veamos) de hacer un guión. Cuando un novelista escribe, puede escudarse en el lenguaje, puede recurrir a los múltiples recursos expresivos que éste le brinda a quien relata algo con palabras. En el guión no existe esa posibilidad. Así lo explica el guionista y productor Robert Mckee en su libro El Guión :

"Si un guionista no consigue conmovernos con la pureza de una escena dramatizada tampoco podrá ocultarse tras las palabras, como hacen los novelistas con la voz del narrador y los dramaturgos con sus soliloquios. No podrá tapar con una capa de lenguaje explicativo o emocional los agujeros de la lógica de su trama, y le reultará imposible siquiera decirnos qué pensar."


El canal fundamental es siempre la acción, algo mucho menos manipulable que el lenguaje. La historia se cuenta en imágenes, y una imagen sin acción es vacío. Todas las escenas deben estar contándonos algo, y deben hacerlo coherentemente respecto al resto de la narración. En la pantalla no hay ningún lugar donde esconderse. Si algo falla, si algo no está claro, se acaba viendo y puede que se pague muy caro.

No se puede enseñar a escribir guiones infalibles. No hay principios ni técnicas absolutas. Sólo disponemos de más de un siglo de cine y de las muchas bases y fundamentos sobre escritura de guión que se han utilizado durante este tiempo. Quien las conozca tendrá toda una serie de recursos disponibles para poder plasmar en la pantalla lo que quiere contar. Quien no, estará desprovisto de herramientas útiles para hacer que sus historias funcionen.