Blog de análisis y escritura de guión cinematográfico
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sábado, 28 de mayo de 2011

El valor de la metáfora en el corto

Al enfrentarse a una historia con duración delimitada y muy breve (como suele ocurrir en los concursos de cortometrajes que ahora abundan en Internet) aparece con frecuencia una pregunta que a veces puede llevar al hastío a cualquiera. ¿Cómo contar mucho en poco tiempo? Por escasa que sea la duración del corto, siempre se puede conseguir hilar una narración convencional. Pero la propia limitación de tiempo abre otros caminos por los que se puede narrar desde ángulos diferentes.

En los cortometrajes la metáfora tiene una cabida especial, pues en metrajes reducidos se conserva mejor su fuerza y se puede estructurar mejor una historia partiendo de ellas. A partir de un planteamiento simbólico, se puede potenciar el mensaje y darle un mayor atractivo.

Las metáforas pueden abarcar todo tipo de contenidos, si bien pueden ser desde un objeto hasta una dimensión o una idea. Su rol narrativo se puede escoger libremente, aunque con mucho cuidado ya que es clave a la hora de desarrollar el relato (no será lo mismo si la metáfora sea un personaje o una lámpara de adorno).

La metáfora funciona cuando se plantea como un concepto definido, cuando sugiere una idea y la expresa de forma artística. No es un pegote que se coloca para el lucimiento. Por ello, es fundamental que su conexión con los elementos tanto del guión como técnicos o de puesta en escena sea milimétrico. Cualquier fallo puede despistar al espectador. Los cortos metafóricos conllevan siempre un enorme factor riesgo, porque nunca es seguro que el contenido conceptual conecte con el público tal y como el autor quisiera.

Aquí dejo un cortometraje finalista en Notodofilmfest, Los Supermartínez de David Valero Simón. Una apuesta atrevida ejecutada con mucho rigor. Todo un ejemplo de cómo llevar la metáfora a la pantalla.

viernes, 18 de marzo de 2011

Cortometrajes: El giro final

El cortometraje, tan extendido y con tan buena salud en España, tiene algunos recursos a nivel de guión muy interesantes que se han extendido casi como una marca de identidad. Evidentemente, casi siempre son elementos adaptados de los formatos mayores, pero en ocasiones acaban por tener ciertas particularidades características del corto.

Uno de ellos, muy común sobre todo en los metrajes más reducidos, es el 'giro final', un acertado recurso para rematar el corto, donde la sorpresa siempre cobra un gran valor. Se trata de enseñar una parte elemental de la trama que se desconocía en el punto álgido del desarrollo, dando así un nuevo sentido a todo lo que hemos visto anteriormente.

El peligro principal de este giro es su empleo excesivamente premeditado, que la historia sólo pueda apoyarse en la acción posterior y que todo el desarrollo sea una excusa para dar el golpe final. El planteamiento debe dejar en el aire alguna pequeña incógnita que finalmente se resuelva en la parte final de una forma natural. Al ser un recurso bastante extendido, el público suele estar bastante alerta, por lo que hay que apostar por giros impredecibles e inesperados, que sorprendan y dejen un buen sabor de boca. Pero, ante todo, hay que hacerlo con sutileza y naturalidad, que complete el mensaje del film y no sea un simple pegote efectista.

Para ilustrar, tres cortos (el último son en realidad 3 cortos que forman uno entero, el giro está en el último corto) sacados del festival Notodofilmfest y que han tenido éxito en el certamen.

Por ser como eres de Álvaro Fernández Armero



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Código 7 de Nacho Vigalondo